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Km. 14
Ruta al LLao LLao,
Pje. Laguna Fantasma

Bariloche
Reservas: (02944) 463063


Historia de Bariloche

En el Paleolítico Superior se verifica la presencia humana en la Patagonia. Sus orígenes datan de los 30.000 a los 10.000 años A.C., encontrándose testimonios rupestres de manos pintadas en negativo, similares a las encontradas en Europa. Más adelante, en el neolítico, fueron llegando a las cercanías del Nahuel Huapi, desde el sur los tehuelches, desde el este los puelches, y desde el norte los pehuenches; prevaleciendo entre ellos una forma pacífica de convivencia, que terminó en el siglo XVII con el proceso de araucanización. A través del mismo, estos grupos indígenas resultaron absorbidos por la cultura mapuche o araucana, más fuerte y avasallante, y que derivara del sur de Chile, debido al acorralamiento implacable del invasor español. Medio siglo antes, ya habían llegado rumores a oídos del capitán don Francisco De César, sobre la existencia de una fabulosa ciudad construída en oro y piedras preciosas, a orillas de un gran lago, en territorios del sur. Evangelizadores y militares, se lanzaron en vano a su búsqueda, encontrando muchas veces en la combatividad de los indígenas un destino trágico y la imposibilidad de incorporarlos a la civilización. Tal fue el caso de los Padres Nicolás Mascardi, Guillelmo, Elguea y Laguna. Posteriormente, durante más de un siglo, no se tuvieron noticias ciertas de estas regiones, ya que recién en 1860 son emprendidas nuevas expediciones de reconocimiento, desde Chile por Cox, y desde Argentina por el Perito Francisco Moreno. Se encuentran con población índigena alertada por el avance de la "civilización". Referentes como el cacique Sahiueque - símbolo y síntesis de la presencia aborigen en la Patagonia: progenitores tehuelche y mapuche- verdadero "Señor de las Manzanas", que con concepción democrática y participativa convocaba a fin del siglo pasado al "Ulmen", parlamento de todos los caciques patagónicos para decidir sobre la inexorable presencia del hombre blanco sobre estas regiones.
Con realismo encara negociaciones con la avanzada "huinca" del Doctor Moreno. Esta vocación acuerdista y de respeto por ambas posiciones: la del indígena dueño de estos territorios y la del blanco en la necesidad de extender su presencia, concluirá en 1879 con la Campaña al Desierto que incorpora totalmente la región al dominio del gobierno nacional argentino. De su legado cultural poco ha quedado en la región de los Lagos, zona depredada por el hombre blanco que se apoderó de restos arqueológicos vivientes. En 1895, Carlos Wiederhold instala el primer almacén de ramos generales, pero recién el 3 de mayo de 1902 se da carácter oficial de fundación al asentamiento que lleva el nombre de San Carlos de Bariloche; Carlos en homenaje a Wiederhold y Bariloche de una deformación del término Vuriloche. A fines de ese verano, arriban al Nahuel Huapi, provenientes de Buenos Aires, los primeros visitantes que se autotitulan turistas: Aarón Anchorena, Carlos Lamarca y Esteban Lavallol. Más tarde, comienzan a abrirse las rutas de llegada a la ciudad hasta que en 1913 se termina de construir el primer camino para autos, gracias a la visita del ex Presidente norteamericano, Teodoro Roosvelt; y en 1921 se produce el primer arribo en avión a Bariloche, que partiendo el día anterior desde San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, hace escalas en Bahía Blanca, Río Colorado y Cipolletti. Finalmente, una década después se produce la llegada del primer tren. En 1936, gracias a la inspiración de Exequiel Bustillo, se realizan, a su instancia, y con la colaboración profesional de su hermano Alejandro y del arquitecto Estrada, importantísimas obras como el Templo Mayor, el Centro Cívico, como así también el Hotel LLao LLao y la Capilla San Eduardo, comenzándose así a delinear la vocación turística de la ciudad.